La semana pasada tuve la ocasión de acudir a la presentación del informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor) País Vasco 2014 en el memorable edificio Joxe Mari Korta, ejemplo de empresario (un emprendedor con éxito). No voy a entrar en detalle sobre el informe, pero os invito a descargarlo en la web. Lo que sí me gustaría comentar es lo que leí al día siguiente en un titular del Diario Vasco: “El principal obstáculo para el emprendimiento sigue siendo la Financiación”.
Además, esta misma semana, desde Adegi se ha trasladado una fuerte preocupación porque Gipuzkoa se encuentra entre las últimas posiciones a nivel de emprendimiento (en el resto del País Vasco no es mucho mejor el dato). En este caso, desde Adegi lo achacan más a que “los jóvenes no emprenden porque no pasan hambre y viven con gran comodidad”.
Los datos del informe GEM, en general, son datos que se obtienen de miles de entrevistas y con técnicas consensuadas a nivel mundial. Nos gustarán más o menos, pero son datos 100% contrastables. Nos permiten compararnos con el resto de regiones de España y del mundo (conviene hacerlo con Países con niveles de desarrollo del PIB similares), y también nos permite ver nuestra evolución en los últimos años. En los dos casos, los datos del País Vasco son malos: somos de las regiones de España con peor tasa de emprendimiento y la evolución de los últimos años no ha mejorado.
En un artículo anterior, intentaba explicar mi opinión sobre este tema y no me voy a repetir. Pero tengo claro una cosa: NO ES UN PROBLEMA DE FINANCIACION! Pienso que actualmente en el País Vasco hay grandes ayudas económicas públicas para emprender proyectos innovadores (algunos piensan que incluso demasiadas). ¿Cuántos proyectos no han salido al mercado o han fracasado por falta de financiación? Me temo que muy pocos. Otra cosa es que el proyecto vaya bien y no obtenga financiación a gran escala (> 10 millones €). Esto es otra historia.
Respecto a lo que comenta ADEGI, en una parte sí estoy de acuerdo. Estoy de acuerdo en que, actualmente al menos, existen muchas facilidades para que cualquier joven tome la decisión de emprender (lo siento, no todos valen para emprender). Si no lo hacen es, como dicen desde Adegi, porque están ‘cómodos’ trabajando por cuenta ajena. Pero en realidad, es lo que nos han enseñado toda la vida! El camino estaba claramente marcado: estudiar una carrera (a poder ser Ingeniería o Empresariales) y buscar un trabajo en una buena empresa que te asegurase estabilidad para toda tu vida. Yo estudié Empresariales y a mitad de curso te hacían la pregunta: ¿en qué departamento quieres trabajar (Marketing, Financiero o Recursos Humanos)? Y como aquí, afortunadamente, hemos tenido un tejido empresarial potente, muchos de los jóvenes hemos estado trabajando en situaciones casi de pleno empleo y con puestos de trabajo estables. Pero el tema ha cambiado! Y mucho!
Ahora hay un desempleo enorme (sobre todo entre los jóvenes) y las empresas ya no pueden ofrecer puestos estables para toda la vida. Por lo que ahora se le pide al joven, desde muchos ámbitos, que sea emprendedor para buscarse una salida. No me parece justo. En mi opinión, hay que preparar a los jóvenes mejor sobre lo que es emprender, y hay que hacerlo desde la enseñanza básica, es decir, no solo desde la universitaria, sino desde antes en el colegio Hay que formar en temas como el liderazgo, el trabajo en equipo, el hablar en público, la visión del mercado… Hay que estar en contacto con la realidad que nos rodea, con agentes del mundo del emprendimiento (emprendedores, inversores, trabajadores en startups…). Un enfoque claro y focalizado hacia un nuevo mundo en el que están cambiando demasiadas cosas como para seguir haciendo lo mismo. Un mundo en el que cada vez más los jóvenes van a tener que liderar su propio proyecto de vida y en el que ya no van a tener puestos estables para toda la vida con buenos sueldos. Lo siento, esto se ha acabado!
Y yo me pregunto: ¿estamos educando realmente a los jóvenes para enfrentarse a este nuevo mundo? Si les educamos como hace diez-veinte años, saldrán como salíamos hace diez-veinte años. Porque como decía el gran Emilio Duró:



